La obesidad canina es un problema ‘creciente’ que afecta al 40–50% de los perros. Es el resultado que cabe esperar de ingerir demasiadas calorías y no hacer suficiente ejercicio. Es mejor prevenir, pero ¿qué puedes hacer si tu perro ya ha acumulado unos cuantos kilos de más?
Si crees que tu perro tiene sobrepeso, tienes que ponerte en acción. Una vez descartadas posibles causas médicas subyacentes, es simplemente cuestión de diseñar una dieta para reducción de peso y ceñirse a ella. Procura que la dieta sea equilibrada, limita los ‘caprichos’ y asegúrate de que haga más ejercicio. Sobre todo, ve poco a poco.
Como tu perro no va a salir de caza para procurarse el alimento, es tu responsabilidad proporcionarle los nutrientes adecuados. Y una dieta equilibrada es fundamental para la salud y el bienestar de tu perro.
Una alimentación que procure una vida larga y sana implica asegurarse de que recibe el equilibrio correcto de proteínas, grasas, carbohidratos, vitaminas y minerales. Conseguirlo con comida preparada en casa lleva tiempo, esfuerzo y comprensión. Las dietas preparadas te ahorran casi todo el trabajo, ya sean completas o complementarias, secas o húmedas. Pero elijas lo que elijas, no le des demasiado.
Tu perro necesita una dieta equilibrada pero, si por él fuese, no pararía nunca de comer. Asegurarse de que recibe la cantidad apropiada de nutrientes y calorías que necesita es cosa tuya. La cantidad adecuada de calorías depende del tamaño del perro, de su raza y de la cantidad de ejercicio que hace. La etapa de la vida en la que se encuentre también es importante en este sentido. Los perros adultos, los mayores, las perras embarazadas y las que están en época de lactancia tienen sus propios requisitos energéticos.